¿Mejora en la tecnología, consumismo o rentabilidad?

Obsolescencia programada

Desde hace décadas, son muchos los productos tecnológicos que tenemos en el cajón sin usar porque hemos adquirido con posterioridad los mismos productos con mejoras o simplemente porque después de un tiempo dejaron de funcionar, entonces, ¿Cuál es realmente el motivo que nos lleva a tener diferentes modelos de un mismo producto dejando inactivos los anteriores?

Por un lado podemos relacionar las mejoras en la tecnología con el consumismo, el querer estar siempre a la última en todos los productos nos lleva a querer adquirir productos que ya tenemos y que satisfacen las necesidades para las que fueron creadas pero a través de la publicidad y comunicación, las empresas hacen campañas donde nos muestran las mejoras en estos productos despertando así una necesidad en nosotros para querer adquirir dicho producto provocando que todos tengamos productos válidos sin utilizar.

Y por otro lado, la rentabilidad que quieren generar las empresas de dos formas distintas:

1.Utilizando los mismos productos que ya están en el mercado pero, desarrollando mejoras y aplicaciones en los mismos lanzando así nuevas versiones que nos llevan a querer adquirirlos.

2.Fabricar productos para que funcionen por un tiempo determinado que es lo que se llama obsolescencia programada donde, una vez llegada la ‘fecha de caducidad’ del mismo éste deja de funcionar obligándonos así a tener que comprar otro.

La obsolescencia programada se creó en los años 20 cuando los fabricantes decidieron agruparse y formar cárteles para acortar la vida de los productos y aumentar las ventas y así fue cómo empezó en las empresas un ejemplo es el caso del iPod de Apple donde fue denunciada porque las baterías de dicho producto estaban creadas para durar un máximo de 12 meses lo que obligaba al usuario a tener que adquirir de nuevo el producto si quería tenerlo ya que el que tenía se quedaba inactivo, en este caso fueron los demandantes los que pudieron demostrarlo y Apple accedió a ofrecer un servicio de recambio así como ampliar la garantía a dos años.

Las empresas que realizan la obsolescencia programada en sus productos están contribuyendo poco a poco a la destrucción del planeta y el agotamiento de sus recursos, y tanto ellos como nosotros estamos generando una sobreproducción de productos electrónicos donde lejos de poder ser reparados por los servicios técnicos se están acumulando en basureros en el Tercer Mundo.

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